TRES MENTES, TRES MÉTODOS PARA CREAR LO QUE TODAVÍA NO EXISTE
    7 Julio, 2026 14 min lectura Álvaro Abril

    TRES MENTES, TRES MÉTODOS PARA CREAR LO QUE TODAVÍA NO EXISTE

    Tesla imaginaba máquinas, Einstein imaginaba realidades y yo intento simular soluciones en la frontera entre la vigilia y el sueño. Tres formas de usar la mente como laboratorio antes de tocar el mundo físico.

    ¿Qué tienen en común Nikola Tesla, Albert Einstein y Álvaro Abril? Los tres, desde épocas, disciplinas y dimensiones históricas completamente diferentes, han utilizado la mente como un espacio de simulación para encontrar respuestas antes de llevarlas al mundo real.

    Tesla utilizaba la visualización creativa y el prototipado mental para construir y probar inventos enteros en su mente antes de fabricarlos. Einstein recurría a los experimentos mentales y a la abstracción conceptual para imaginar escenarios imposibles, llevar las leyes conocidas hasta sus límites y deducir nuevos principios sobre el espacio, el tiempo y la gravedad. Álvaro Abril, CEO de Geniales.co y desarrollador de más de 600 aplicaciones en un solo año, ha construido su propio método para encontrar ideas innovadoras y resolver problemas complejos: aislarse de los estímulos externos, entrar voluntariamente en un estado mental situado en la frontera entre la vigilia y el sueño, y permitir que su mente ejecute rápidamente múltiples simulaciones de una misma solución.

    Son tres métodos diferentes, pero existe entre ellos una coincidencia profunda: las grandes ideas no siempre comienzan con la ejecución física. Muchas veces nacen primero en un espacio invisible, donde la imaginación, la experiencia acumulada y la capacidad de simular escenarios permiten construir lo que todavía no existe.

    En este texto voy a compartir de forma abierta la manera concreta en la que yo consigo un alto rendimiento cuando debo generar arquitecturas de software complejas: cómo entro en el estado mental correcto, cómo simulo internamente decenas de versiones de una misma solución y cómo llego al teclado con el problema prácticamente resuelto.

    Retrato de Álvaro Abril, Albert Einstein y Nikola Tesla mirando hacia un horizonte con una ciudad futurista al atardecer
    Nikola Tesla, Albert Einstein y Álvaro Abril: tres mentes, tres épocas, un mismo hábito de imaginar antes de construir.

    El método Tesla: el laboratorio mental

    El método de Nikola Tesla se basaba en una extraordinaria capacidad de visualización creativa. Antes de construir físicamente un dispositivo, podía imaginarlo con enorme detalle, observar sus componentes, ponerlo en funcionamiento dentro de su mente y realizar modificaciones sin necesidad de fabricar un primer prototipo.

    Su enfoque era el de un ingeniero práctico dotado de una capacidad visual excepcional. Tesla describía la posibilidad de visualizar sus inventos en tres dimensiones, con formas, movimientos y detalles suficientemente claros como para estudiar mentalmente su funcionamiento. No necesitaba comenzar necesariamente con una sucesión interminable de bocetos y prototipos físicos: primero construía la máquina dentro de su mente.

    Pero su verdadero talento no consistía solamente en imaginar objetos. Lo extraordinario era su capacidad para simular procesos. Mentalmente podía poner en marcha un mecanismo, observar el comportamiento de sus piezas, introducir cambios y evaluar posibles problemas. Su imaginación funcionaba como una especie de laboratorio virtual en una época en la que todavía no existían los computadores, la simulación digital ni los gemelos digitales.

    Solo cuando consideraba que el diseño había alcanzado suficiente madurez en ese laboratorio mental, procedía a la construcción física. El método de Tesla podría resumirse en una idea que hoy resulta especialmente poderosa: visualizar antes de fabricar, simular antes de invertir y resolver mentalmente antes de construir.

    Tesla utilizaba la mente para responder una pregunta esencial: ¿cómo puedo hacer que esto funcione?

    El método Einstein: los experimentos mentales

    Albert Einstein seguía un camino diferente. Su objetivo principal no era diseñar una máquina, sino comprender las reglas más profundas de la realidad. Para ello utilizaba los llamados Gedankenexperimente, o experimentos mentales: escenarios imaginarios que permitían llevar un problema hasta situaciones extremas y observar sus consecuencias lógicas.

    Einstein podía preguntarse qué ocurriría si una persona intentara perseguir un rayo de luz o qué experimentaría alguien dentro de un ascensor en caída libre. Eran preguntas aparentemente simples, pero detrás de ellas existía una capacidad extraordinaria para aislar variables, cuestionar las ideas aceptadas y detectar contradicciones en la forma tradicional de comprender el universo.

    Su método combinaba imaginación conceptual, intuición física y rigor matemático. La imaginación le permitía construir el escenario; el razonamiento le permitía explorar sus consecuencias; y las matemáticas convertían aquellas intuiciones en teorías capaces de ser examinadas científicamente.

    Mientras Tesla imaginaba mecanismos funcionando, Einstein imaginaba realidades comportándose de maneras que desafiaban el sentido común. No buscaba solamente una respuesta dentro de las reglas conocidas: se preguntaba si las propias reglas podían estar equivocadas o incompletas.

    Einstein utilizaba la mente para responder otra pregunta fundamental: ¿qué ocurriría si la realidad no funcionara como creemos?

    El método Abril: la hibernación mental y la simulación acelerada de soluciones

    Mi método es diferente a los anteriores, aunque comparte con ambos una característica esencial: antes de construir una solución, intento ejecutarla muchas veces dentro de mi mente.

    Cuando necesito encontrar una idea innovadora o resolver un problema especialmente complejo, me recuesto en una cama y elimino deliberadamente todos los estímulos externos. Busco silencio absoluto. No utilizo el teléfono, no escucho música, no converso con nadie y procuro que nada interrumpa el proceso mental.

    No intento dormir, pero tampoco me esfuerzo por permanecer completamente despierto. Después de un tiempo puedo alcanzar un estado intermedio que se aproxima técnicamente al estado hipnagógico, la transición entre la vigilia y el sueño. Es una frontera particular de la conciencia en la que el pensamiento lógico y lineal puede perder parte de su rigidez, mientras comienzan a aparecer imágenes, asociaciones, recuerdos, hipótesis y conexiones inesperadas.

    En ese momento ocurre la parte más importante de mi método. Los pensamientos empiezan a pasar con enorme rapidez y mi mente comienza a ejecutar simulaciones de posibles soluciones. Una idea aparece y se transforma; una posibilidad conduce a otra; una solución falla y es reemplazada inmediatamente por una variante diferente. Mentalmente puedo recorrer arquitecturas, aplicaciones, modelos de negocio, interfaces, procesos, algoritmos y escenarios sin haber escrito todavía una sola línea de código.

    No intento detener cada pensamiento ni analizarlo de forma convencional. Permito que las posibilidades circulen y compitan entre ellas. Es como si la mente ejecutara múltiples prototipos a gran velocidad hasta que una de las soluciones comienza a adquirir coherencia. Perfectamente puedo permanecer una o dos horas en ese estado que personalmente describo como una especie de hibernación mental: no estoy completamente dormido, pero tampoco participo de la vigilia normal y de sus constantes interrupciones.

    Este proceso puede entenderse, en parte, desde lo que conocemos sobre la incubación creativa. Cuando una persona deja de atacar un problema de manera frontal y reduce la presión del pensamiento consciente, el cerebro puede continuar reorganizando información y estableciendo asociaciones menos evidentes. Al disminuir los estímulos externos, la mente deja de reaccionar permanentemente al mundo y dispone de un espacio diferente para recombinar lo que ya conoce.

    También manejo un patrón de sueño polifásico dividido en dos o tres etapas durante el día. En mi experiencia, esto crea varias transiciones entre actividad, descanso y despertar, y algunas de esas transiciones se convierten en momentos especialmente fértiles para reorganizar ideas. Científicamente, el sueño cumple funciones fundamentales en la consolidación de la memoria, el procesamiento de información y la regulación cognitiva; sin embargo, es importante aclarar que no existe evidencia para afirmar que el sueño polifásico sea universalmente superior al sueño nocturno continuo. Su efecto depende de factores como el tiempo total de descanso, la regularidad y los ritmos circadianos de cada persona. En mi caso, no lo planteo como una receta para los demás, sino como una parte de mi propio sistema de trabajo creativo.

    Existe además un segundo método que utilizo cuando necesito romper por completo el pensamiento lineal. Abro una libreta en blanco, tomo un lapicero y comienzo a realizar trayectorias sobre el papel sin escribir palabras y sin intentar dibujar conscientemente un objeto concreto. Mientras la mano avanza, imagino rápidamente qué podría representar aquello que aparece: un flujo de información, una interfaz, una conexión, una máquina, una aplicación, un proceso o una arquitectura.

    La clave está en que no dibujo una idea previamente terminada. El movimiento ocurre primero y la mente intenta interpretar después. La ambigüedad de las líneas obliga al cerebro a buscar significados, reconocer patrones y construir posibilidades. De esta manera, el papel deja de ser un lugar para registrar una idea y se convierte en un estímulo para descubrirla.

    Después de haber desarrollado más de 600 aplicaciones en un solo año, he llegado a una conclusión personal: una parte considerable del trabajo de innovación no comienza frente al computador. Cuando finalmente me siento a programar, diseñar o dirigir un desarrollo, muchas veces el problema ya ha pasado por decenas o cientos de simulaciones mentales.

    Tres preguntas, tres laboratorios

    Tesla construía máquinas en su mente antes de llevarlas al mundo físico. Einstein imaginaba situaciones imposibles para descubrir principios ocultos de la realidad. Mi método consiste en retirar el ruido externo, acercarme a la frontera entre la vigilia y el sueño y permitir que la mente ejecute aceleradamente diferentes versiones de una solución hasta encontrar aquella que merece convertirse en realidad.

    Tesla se preguntaba: ¿cómo puedo hacer que esto funcione?

    Einstein se preguntaba: ¿qué ocurriría si la realidad no funcionara como creemos?

    Yo me pregunto: ¿cuántas soluciones puedo simular mentalmente antes de decidir cuál debo construir?

    Tres métodos distintos. Tres formas de utilizar la mente como un laboratorio. Porque quizás una de las mayores capacidades humanas no sea solamente crear cosas nuevas, sino poder verlas, probarlas y transformarlas mentalmente antes de que existan.

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    Álvaro Abril — CEO de Geniales.co y VP de Yamizu (Empresa de Taiwán). Si quieres convertir una idea que todavía no existe en una aplicación real, escribe a alvaro@abril.pro o por WhatsApp a +57 305 322 1527.

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    Álvaro Abril

    CEO · Geniales.co · abril.pro

    CTO Koravox

    VP Yamizu

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